Cartas de William Gaddis (I)

Cartas de William Gaddis (I)

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A principios de año leí The Letters of William Gaddis, libro maravilloso que contiene una nutrida selección, a cargo de Steven Moore, de las cartas del genial autor norteamericano. El libro está estructurado en torno a las cuatro novelas que publicó, con una selección de cartas anteriores a su vida de escritor, más un fantástico prólogo de Moore y un epílogo de Sarah Gaddis, su hija. Obviamente, abunda el material relacionado con Los reconocimientos, la primera y mejor de sus novelas, pero lo importante del libro es la impresionante idea que ofrece acerca de la vida de Gaddis, sus fuentes de inspiración y su modo de enfocar cada aspecto de su existencia. Un libro así, de mano del autor, nunca podrá ser superado por una biografía al uso.

El escaso interés en España por la obra de Gaddis, quizá el mejor escritor norteamericano de su época, da lugar a que el editor responsable se piense y repiense su vertido (no alocado) al español. El amor al arte tiene sus límites y éstos los imponen… no, los imponemos los lectores, nuestro número.

En cualquier caso, a Laura, una lectora de Pálido Fuego (la editorial, no la obra de Nabokov, aunque quizá también, no lo sé), le prometí traducir algunas cartas de Gaddis, y a continuación va la primera que en su momento seleccioné, no por las revelaciones artísticas que contiene, sino por su contenido humano. Espero disponer del tiempo necesario para poder ofrecer algunas más.

José Luis Amores

A Sarah Gaddis

[Felicitación de cumpleaños a su hija, quien por entonces vivía cerca de Boston con su hermano, el tercer marido de su madre y los hijos de éste. En febrero de 1969, W. G. había comprado una casa a unas diez millas al norte de Nueva York, la cual se convertiría en el escenario de Gótico carpintero. La madre de W. G. había muerto poco antes.]

8 de septiembre de 1969

Querida Sarah,

Hete aquí, con tu cumpleaños desperdigado y comenzando el instituto. ¿Será esto la tónica de los Virgo? El cumpleaños del señor Thompson, a finales de agosto (Virgo), fue un ir y venir que duró cuatro días. En cualquier caso en el sobre encontrarás la confirmación de que sí tienes 14 años (cuéntalos), y por tanto espero fervientemente que pases un buen día. Indudablemente (busca esa) el elogio es por supuesto algo de lo que todos deberíamos recelar, así que lo evitaré aquí, pues evidentemente hay unos cuantos campos de mejora propios del proceso de crecimiento, pero tú eres una hija de la que hay que sentirse profundamente orgulloso y por lo general soy, como dije en otra carta, menos consciente de tal privilegio de lo que debería. La abuela sí era consiente de ello y, aunque sus últimos días no fueron fáciles, espero que sepas cuánto se enorgullecía y disfrutaba de ti y de Matthew, lo mucho que tu feliz existencia significó para ella. Su pérdida es algo a lo que estoy lejos de acostumbrarme y sé que tú tienes sentimientos similares pero, a fin de cuentas, no cabría que la echáramos tanto de menos si ella no hubiese estado tan unida a nosotros ni sido tan generosa con nosotros toda la vida y, por eso mismo, que la echemos de menos da la medida real de todo lo que hizo por nosotros, y creo que esta es su recompensa.

Y que ahora empieces el instituto es en muchos sentidos un nuevo comienzo, de los exigentes y emocionantes, y en el que espero que no busques resultados ni soluciones inmediatos, ni que te formes criterios precipitados (en cuanto a personas “buenas” y su contrario) sobre ti misma, dónde te encuentras y quién eres en relación a los que te rodean.

Sé que eres impaciente en cuanto a la vida, algo muy propio de los catorce años, y por eso mismo tienes que hacer un esfuerzo y darte tiempo para considerar las cosas, las personas, las situaciones y a ti misma respecto a ellas, de manera que puedas permitirte un pequeño margen de elección cuando dichas elecciones se presenten. Pienso que el quid del asunto estriba en la consideración y aprecio que te tengas a ti misma como persona, y en la idea esencial de que debes tenerte en alta estima. No me refiero a una estima “esnob” ni a tener más ropa que tal o cual ni al manejo de dinero ni a la “popularidad”, porque estos no son más que abaratamientos de tu auténtico valor como persona, y quizá te hagas una idea de ello por cuánto te queremos, y extraigas algo de confianza para tomarte las cosas con calma y, por encima de todo, ¡para mantener el sentido del humor! Porque el sentido del humor no es más que sentido de la proporción, del valor real de las cosas en relación a las demás, algo que te permite ver lo totalmente ridículas que pueden ser a menudo algunas de las batallas egoístas peleadas con la mayor intensidad, y, Sarah, si eres capaz de mantener tu sentido del humor, estarás un paso por delante de casi cualquier sitio al que quieras ir.

Por supuesto, todos lamentamos el hecho de que tu cumpleaños caiga en medio de una época de cambio y reajuste para tantos de nosotros, y que por ello no pueda ser la ocasión de pastel y manos alrededor de la mesa que hasta a los niños mayores les gusta. Así que confío en que el miércoles no te “duela” como si dejases algo atrás (o sea, algo que llevaras puesto ahora) sino que tengas un buen cumpleaños. Además le he escrito a tu madre acerca de salir a cenar el lunes como celebración de cumpleaños un poco tardía, cuando Matthew esté de vuelta. ¿Qué tal eso? Podemos repasar entonces varios temas, incluida tu asignación, que sé que quedó un tanto confusa en tu última visita y acumula atrasos, dinero para ropa, etc.

Como les pasaba a aquellas personas de Nuestro pueblo, a veces parece muy difícil sencillamente detenerse y vivir “todos todos los minutos”. Tengo muchas ganas de conocer detalles acerca del instituto, a lo mejor el lunes puedes ponernos al corriente, ya que para entonces seguro que lo conocerás a fondo. […]

Con mucho amor, papá.


Señor Thompson: padre de Judith, segunda esposa de W. G.
Matthew: hijo de W. G. y hermano de Sarah.
Nuestro pueblo: popular obra teatral (1938) de Thornton Wilder, donde se pregunta: “¿Alguna vez se dan cuenta de la vida las personas mientras la viven?, ¿de todos, todos los minutos?”.


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