Historia de una publicación

Historia de una publicación

“En el principio era el Verbo … Y aquel verbo fue hecho carne”,
Juan 1:1, 1:14

Sergio de la Pava escribió Una singularidad desnuda a lo largo de ocho, diez años. La precisión en este aspecto es irrelevante. Dicen —y yo no se lo he preguntado— que la envió a setenta editoriales estadounidenses. Todas ellas rechazaron su publicación. No hay constancia de cuántas devolvieron el manuscrito con el no tras siquiera leer las primeras páginas, pero se admiten apuestas. (Al parecer se ha dado el caso de test a ciegas en los que a la editorial que publicó determinado título, tras el éxito comercial del mismo, se le envía de nuevo el mismo manuscrito, idéntico pero con distinto título y autor ficticio, con el resultado nada sorprendente de que éste acaba siendo rechazado.)

El caso es que Sergio terminó autopublicando su novela sirviéndose del consabido Amazon y su archifamosa impresión bajo demanda. Corría el año 2008. Sé que Susanna, la mujer de Sergio, envió ejemplares a algunos críticos literarios. Estados Unidos es, además de uno de los países más grandes del mundo, uno de los más defectuosos, de ahí su elevada tasa de buenas novelas y ensayos; y de ahí que todavía haya críticos literarios. Uno, dos o tres de éstos dieron algo de lata en Internet con la novela y, en 2012, la University Press of Chicago volvió a publicarla con diferente portada. Esta editorial institucional es seria y respetabilísima, pero como es de suponer no se distingue por sus estrategias publicitarias frente a las Penguin, RHM, o Penguin-RHM, Knopf, etcétera. Es decir, esta nueva versión recoverizada de Una singularidad desnuda comenzó a ser más leída que su anterior amazónica, pero digamos que lo fue porque, en primer lugar, adquirió una modesta sustancia física —el verbo se hizo carne— en librerías tradicionales y, en segundo lugar… no está claro que haya segundo lugar, o sea, motivo.

La cuestión es que, un día primaveral de 2012, leí un post de Scott Exposito —crítico norteamericano— sobre la novela y la compré, porque Exposito no defrauda nunca. Principalmente la leí en varias sesiones playeras sucesivas en las que fui quemándome piernas, brazos y cuello a medida que el sol iba trazando su acostumbrado arco en el cielo. Recuerdo que hubo momentos en que los diferentes vecinos de arena me miraron con caras extrañas porque me reí en voz alta, a carcajadas, y estaba solo, mi familia en el agua o tomando algo o dando una vuelta, y además tenía yo en las manos un objeto extraño y voluminoso y sin pantalla, un artefacto de lo más analógico que cabía encontrar. Un loco, pensaron sin duda.

Ese mismo verano, con la editorial creada pero sin título alguno en la calle, envié un email a la University Press of Chicago que cabe resumir así: “Quiero publicar esta novela en español”. Respondió una mujer que, tras un breve intercambio de detalles prosaicos, me dijo “vale” y me emplazó para cerrar el trato en otoño. En septiembre mi email lo respondió otra persona que me redirigió a una agencia literaria española, donde me dijeron que el libro iba a la Feria del Libro de Frankfurt. Como Frankfurt es una ciudad que personalmente me deprime, no fui a su Feria del Libro y decidí esperar acontecimientos. Entretanto publicamos Conversaciones con David Foster Wallace —otro libro originario de una editorial institucional, la University Press of Mississippi— y, contra todo pronóstico, fue un éxito. Volví a escribir a la agencia literaria española y me dijeron que Una singularidad desnuda estaba siendo evaluada por una gran editorial o editorial grande que seguramente acabaría publicándolo. Pasaron dos meses. Nosotros seguimos a lo nuestro. Pero me acordaba del libro de Sergio a cada instante. “Joder”, pensaba, “pero qué buena es esa novela”. Y un día ya no pude más y llamé por teléfono a la agencia literaria española y pregunté por el libro: ¿iban a publicarlo los grandes o no? No, se habían echado atrás. Pues yo lo quiero, dije. Y el proceso fue rápido.

Pasaron los meses y un día de agosto de 2013, enterrado en la producción de La casa de hojas, recibí un correo de un amigo: “Enhorabuena”, decía y añadía un link donde se anunciaba la candidatura de Una singularidad desnuda al Premio PEN 2013 a la mejor primera novela publicada en Estados Unidos. Al cabo de dos días la novela de Sergio recibió el premio. A continuación todo sucedió muy rápido: una editorial británica adquirió los derechos para publicarla en el Reino Unido, lo mismo ocurrió en Alemania y Turquía. La prestigiosa editorial Cherche Midi adquirió la opción para publicarla en francés, y la italiana Mondadori hizo lo propio para su país. Unos tipos de Hollywood se acercaron hasta Nueva York para hablar con Sergio y compraron los derechos cinematográficos de la historia. Los británicos, emocionados, nominaron la novela entre el selecto grupo candidato a conseguir el Folio Prize, que hace unos meses acabaría recibiendo George Saunders por Diez de diciembre. Entretanto, leí la segunda novela de Sergio, Personae, y la Lógica se impuso: la publicará Penguin Random House en primavera de 2015.

Ahora, con la novela ya en la calle y agotada en nuestra distribuidora —aunque aún quedan ejemplares en las librerías—, nos encontramos preparando su segunda edición y la visita de Sergio de la Pava a España. Queda confirmar el cuándo y decidir los dóndes, pero es seguro que vendrá.

José Luis Amores

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